Home

Hace un par de meses, cuando recibí el manuscrito original de la novela que me habían encargado traducir, me encontré con un texto embebido de intervenciones de personajes muy vinculadas a la narración y diferenciadas de esta únicamente por comillas, al modo anglosajón, de una forma muy libre que entretejía el discurso directo, el indirecto, los comentarios del narrador y los pensamientos de los propios personajes. Tras consultar con el autor (no sé si es casualidad que James sea dublinés), decidí trasvasar las comillas a las más estéticas y consabidas (en castellano) rayas o guiones largos, lo que supuso un estudio exhaustivo de su empleo en casos hasta entonces para mí inadvertidos. En esta entrada detallo mis averiguaciones sobre el uso específico de la raya en los comentarios del narrador dentro de los diálogos, en los casos que no ejemplifica el DPD de la RAE, con objeto de facilitar una solución digital a otros traductores o escritores que se vean en la misma brega, así como evitarles las visitas a librerías o bibliotecas a las que me he visto obligado.

El traductor apremiado que busca información sobre el uso de la raya en internet se encuentra en primer lugar con la RAE. De esta forma di con la prescripción del DPD, cuyo apartado 2.4, del empleo de la raya en los comentarios del narrador a las intervenciones de los personajes, transcribo a continuación.

2.4. En textos narrativos, la raya se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes. En este uso debe tenerse en cuenta lo siguiente:

a) No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje: —Espero que todo salga biendijo Azucena con gesto ilusionado. / A la mañana siguiente, Azucena se levantó nerviosa.

b) Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después: —Lo principal es sentirse vivaañadió Pilar. Afortunada o desafortunada, pero viva.

c) Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación o de exclamación: —¡Qué le vamos a hacer!exclamó resignada doña Patro (y no —¡Qué le vamos a hacer!Exclamó resignada doña Patro). Si la intervención del personaje continúa tras las palabras del narrador, el signo de puntuación que corresponda al enunciado interrumpido se debe colocar tras la raya que cierra el inciso del narrador: —Está biendijo Carlos; lo haré, pero que sea la última vez que me lo pides.

d) Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de habla, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula: —No se moleste.Cerró la puerta y salió de mala gana. Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje, el punto que marca el fin del inciso narrativo se escribe tras la raya de cierre: —¿Puedo irme ya?Se puso en pie con gesto decidido. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.

e) Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre: —Anoche estuve en una fiestame confesó, y añadió: Conocí a personas muy interesantes.

En un principio la receta me pareció satisfactoria, pero, a medida que avanzaba en la traducción, me fui encontrando con situaciones que no contemplaba la casuística del DPD y que me causaron algún que otro quebradero de cabeza.

El primer escollo al que aboca esta preceptiva es el de determinar cuáles son o no “verbos de habla”(o “verbos de lengua”), que la RAE circunscribe a “decir, añadir, asegurar, preguntar, contestar, exclamar y reponer con un redondo “etc”. La Fundéu define los “verbos de hablacomo“los que se usan para comunicar algo, como, por ejemplo, decir, comunicar, exponer, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc”. José Martínez de Sousa dice en su Ortografía y ortotipografía del español actual que los “verbos declarativos” son los que “expresan comunicación o narración y añade a la lista contar, inquirir, exponer contar, inquirir, exponer y manifestar”.Consultando en blogs de lengua y diccionarios elaboré un pequeño elenco de ingredientes especiados que podía almacenar en este amplio estante, con la que enriquecer el monótono “he said” anglosajón: anunciar, anticipar, explicar, confirmar, destacar, afirmar, comentar, describir, alegar, contradecir, argumentar/argüir, sostener, considerar, objetar, opinar, pedir, demandar, preguntar, interrogar, expresar, gritar, informar, responder, contestar, replicar, aconsejar, señalar, subrayar, negar, reiterar, ratificar vocear, vociferar, responder, increpar, añadir. Cabía, sin embargo, la duda de si la alacena de “verbos de habla” admitía otros colindantes como los que implican una acción adicional a la declarativa, tales como reflexionar, reír, burlarse, ironizar, especular, imaginar, interrumpir, etc. Mi conclusión es que si el verbo insinúa la construcción del enunciado en la intervención del personaje, se considera de habla.

A este punto cabe señalar que Manuel Alvar Ezquerra, en su Manual de redacción y estilo, no contempla distinción en el tipo de verbo que introduce el comentario del narrador y prescribe siempre la minúscula, para lo que propone el siguiente ejemplo de La ciudad y los perros:

–No –dijo Alberto, desviando la mirada–. No tengo nada. Pero no quiero ir a mi casa ahora. Tenía ganas de verte –se pasó la mano por la frente y el pliegue se borró, pero solo un instante–. Estoy en un problema.

Pero conservemos, provisionalmente, el criterio de la RAE.

La casuística de la puntuación en los incisos con verbos de habla está más o menos bien atada en el DPD, de no ser por los casos de interrogaciones, exclamaciones y puntos suspensivos cuando, tras el comentario del narrador, el mismo personaje vuelve a hablar. Estas situaciones, no detalladas en los apartados correspondientes 2.4c y 2.4e, me llevaron a consultar otros manuales como la Ortografía Básica de la RAE, la de Leonardo Gómez Torrego o la mencionada de Martínez de Sousa, de los que destilé las siguientes conclusiones.

1) Tras la raya de cierre del comentario al que precede una exclamación o interrogante se escribe punto.

‒¿A su abogado? –exclama Gumersindo–. ¿El juez tiene un abogado?

2) El caso de los puntos suspensivos resulta especial pues se disponen, igual que los signos de interrogación y exclamación, antes del comentario, pero sólo se cierra el comentario con un punto en el caso de que el enunciado del período externo al comentario esté completo.

 –Perucho… –murmuró Gabriel Pardo, como si se le atragantase el nombre–. Perucho… es un muchacho de poca edad.

–Pero… –interrumpí– ¿sabes lo que estás diciendo?

Por otra parte, está el caso menos frecuente de los verbos que no son de habla. Según el 2.4d, el comentario se escribe con mayúscula inicial y se cierra con un punto tras la raya. El ejemplario del DPD solo observa el caso del comentario tras interrogante y podría dudarse de si en el caso de que la oración acabe en punto se debe escribir este antes y después del comentario o solo antes. Tanto la ortografía de la RAE como la Fundéu y el manual de estilo de Espinosa concluyen que se escribe punto antes y después, sea cual sea el signo de puntuación que preceda al comentario.

–Quiero irme ya. –Se puso en pie con gesto decidido–. No hace falta que me acompañe.

Cabe recordar que, en el caso de los verbos que no son de habla, solo se empieza el comentario con mayúscula cuando lo precede un enunciado completo y no cuando se intercala a mitad.

–¡Esto que has hecho –me miró con el gesto descompuesto– es una auténtica locura!

Podría también dudarse de la forma de proceder en las situaciones en que, entre intervenciones de un mismo personaje, el comentario del narrador consta de varias oraciones separadas por un punto. Alvar dice que la puntuación dentro de las rayas es independiente del resto del período. La Fundéu coincide en que se conviene de la misma manera que si no hubiera puntuación en el comentario.

–Quiero irme ya. –Se puso en pie con gesto decidido. Acto seguido se detuvo ante la puerta y reflexionó–. No hace falta que me acompañe.

Con esto, creo, conseguí abastecer todas las posibilidades de puntuación en el uso de la raya como comentario del narrador dentro de las intervenciones de los personajes. Si bien es cierto que la preceptiva del DPD da una guía bastante buena al respecto, al traductor que se enfrenta a un trasvase de diálogos del inglés al castellano le resulta necesario consultar otras fuentes de no tan fácil acceso. Espero que la entrada que suscribo sirva a tal efecto.

Vicente Abella


Manuales consultados

  • José Martínez de Sousa. Ortografía y ortotipografía del español actual. Ediciones Trea. 2008.
  • Manuel Alvar Ezquerra. Manual de redacción y estilo. Ediciones Istmo. 2003.
  • Leonardo Gómez Torrego. Ortografía de uso del español actual. Ediciones SM. 2010.
  • Real Academia Española. Ortografía básica de la lengua española. Espasa libros. 2012.
  • Lola Espinosa Sales. Manual de estilo. Publicaciones de la Universidad de Alicante. 2005.
Anuncios

7 pensamientos en “Más allá de la Raya

  1. He llegado a la misma conclusión al corregir mi propia obra y comparar, leer, releer… Yo considero incluso el verbo ‘callar’ (y similares) de comunicación, ya que no dicen menos que los otros, a menudo. Los de pensamiento incluirían ‘dudar’, ‘rumiar’, ‘barruntar’, ‘maquinar’… Amplísimas posibilidades.
    Aun así, hay veces en que la cosa está resbaladiza y peliaguda (hay que sobreentender, ver el contexto inmediato). Y no es fácil. Dejo este ejemplo, al que le sigo dando vueltas:

    —La golpearon hasta matarla y la echaron a un pozo —la brusca respuesta, fría como la de un policía acostumbrado, le hizo estremecer; la furcia le espetó—. ¡Caray!, ¿lo asusté?

    • María, gracias por tu aportación y tu ejemplo, muy interesantes. Yo lo abordaría como el último propuesto en esta entrada, aunque es cierto que la última frase termina en verbo de habla y ello crea un pequeño conflicto. Para no pillarme los dedos, reestructuraría la intervención de la siguiente manera:

      —La golpearon hasta matarla y la echaron a un pozo. —La brusca respuesta, fría como la de un policía acostumbrado, la hizo estremecer—. ¡Caray!, ¿lo asusté? —le espetó la furcia.

  2. Sí, es la solución segura (‘le hizo estremecer’, sería, pues a quien se refiere es hombre). Pero me gustan las arenas movedizas, como el comodín del punto y coma.
    Es curioso que Pérez Reverte, por ejemplo, no haga distinciones y use la minúscula tras todo tipo de incisos (caso de EL CLUB DUMAS). Ahora, ya en la RAE, no sé si mantendrá su criterio; posiblemente sí.
    Yendo más allá aún, yo pienso que una cosa es dar un portazo o marcharse, y otra los verbos que ahondan en la psicología del personaje, como los discutibles ‘besar’ o ‘llorar’, que, si bien parecen más de sentimiento que de pensamiento, son formas de comunicación también, en fin de cuentas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s