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Judit de Diego analiza los matices, connotaciones y pragmática de la noción de corrector frente a la de censor.

Judit de Diego

Tengo la mano rota de intentar explicar a qué me dedico. Qué significa ser corrector, qué hace, con qué trabaja. Por supuesto, siempre se acaba la discusión aclarando que un corrector no es el equivalente humano a un software y tampoco tiene parecido alguno con un censor: ni somos Torquemada ni «grammarnazis» ni una pandilla de criticones metalingüísticos.

Este país es este país y sus circunstancias. Entiendo la confusión de términos, conceptos e incluso de realidades que supone desconocer el significado básico de palabras como «corrector» o «censor»; y más en un momento en el que predominan la inmediatez, el lenguaje y la cultura digital, y se juega al fútbol con la Gramática y el Diccionario. Para no deprimirnos más, no hablaré tampoco del saco roto en que han caído las tres correcciones necesarias para que un texto pueda considerarse «estilística y ortotipográficamente publicable».
Una lo entiende…

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